"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

10 de agosto – FUNDACIÓN DE LA ORDEN DE LA MERCED

Como Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento nos unimos en oración y con gran alegría a toda nuestra familia mercedaria al celebrar el aniversario de la Fundación de la Orden de la Merced.

“Dios, Padre de misericordia, ha visitado y redimido a los hombres, ofreciéndoles por Jesucristo el don de su amistad y enriqueciéndolos con la libertad de hijos. De modo semejante ha querido suscitar en la Iglesia hombres y mujeres que, guiados por el espíritu redentor de Jesucristo, visiten y liberen a los cristianos que, por circunstancias adversas a la dignidad de la persona humana, se encuentran en peligro de perder su fe. Para llevar a cabo esta misión, impulsado por el amor de Cristo, inspirado por la Virgen María y respondiendo a las necesidades de la Iglesia, el 10 de agosto de 1218, san Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos, con la participación del rey Jaime de Aragón y ante el obispo de la ciudad, Berenguer de Palou.”

Atrás quedan dudas y miedos, cuando María de la Merced invita a abrir las puertas del corazón y salir de su mano y con su fe, a comprometer la vida en la causa de la redención. Para nuestro Padre Pedro Nolasco, la noche se hizo día la bendita madrugada del 1 al 2 de agosto cuando mirada maternal, misericordiosa y firme de María de la Merced sonriente e invitadora se posó sobre él. Nunca más estará solo… nace una familia y de ella muchas comunidades con una sola tarea: trabajar con amor y alegría por la liberación de los cautivos.

La Iglesias recibe con gran esperanza a esta nueva familia, el cautivo de ayer y de hoy ve la mano de Dios en la mano del mercedario y cl mundo ve una nueva luz, porque Dios escucha el clamor del cautivo y Nolasco y sus seguidores hacen suya la promesa de un Cristo Redentor que nos dice que nunca estaremos solos, que Él nos abraza con amor que redime. Y esas promesa se hacen presencia en cada uno de los y las mercedarias que alegremente dan su vida por la libertad del hermano cautivo.