"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

Adviento 2017

Comienza el Adviento y eso significa preparación. Pronto empezaremos a decorar la casa, poner el nacimiento y arbolito, colocar luces y a pensar en los regalos. Hacemos planes para comer o cenar con la familia y cuadramos agendas para ver a viejos amigos. ¿Por qué… cambia algo? La realidad es que nuestro siglo XXI sigue igual … vemos que hay terror, miles de personas huyen refugiados, hay hambre, enfermedad, pobreza e injusticia, la contaminación es tremenda … y el Evangelio nos dice ahora: “Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación” (Lc 21,28). ¿Hacia dónde levantar la cabeza si solo vemos dolor y tragedia? … ¡Vuelve tu mirada a Jesús, que ya llega donde menos te lo esperas, que nada te impida levantarte y comprometerte! Abre los ojos, mira los signos, es tiempo de esperanza.

Las ciudades se llenan de luces, los centros comerciales son decorados con los símbolos propios de esta época, y en nuestras casas sacamos del depósito las cajas que contienen el árbol, el pesebre y demás adornos de la Navidad … celebraciones que son punto de encuentro de generaciones pues tocan fibras muy íntimas de los sentimientos y recuerdos de cada familia… cada ser humano. Les invito a profundizar en el significado de estos preparativos …

La auto-manifestación de Dios a su pueblo ha llegado hasta nosotros a través de los escritos del Antiguo Testamento y tiene como eje la alianza de amor cuya esencia es la promesa del Mesías. A través de la lectura cuidadosa de los libros del Antiguo Testamento vemos cómo se va afinando el perfil de este Mesías y cómo va madurando la esperanza puesta en él … al principio, el pueblo elegido esperaba a un Mesías que restauraría las viejas glorias de Israel y retornarían los triunfos del rey David … poco a poco, y a través de un proceso de purificación interior, se va descubriendo la dimensión espiritual de los tiempos mesiánicos:

  1. El profeta Isaías exclama: “Ojalá rasgaras los cielos y bajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia” (Is 63)
  2. El salmo nos dice: “Señor, muéstranos tu favor y sálvanos” (Salmo 79)
  3. Y cuando llega la plenitud de los tiempos, la promesa se convierte en realidad: el Hijo Eterno del Padre asume nuestra condición humana y “establece su tienda entre nosotros” (Jn 1,14)

Y como cada año repetimos las mismas acciones de preparación para la Navidad, la rutina termina por desdibujar la profundidad de los misterios que celebramos. Esta irrupción de la divinidad en el devenir humano deja de desbordar el infinito que nuestra imaginación hubiera podido concebir.

El Adviento nos lleva a contemplar con asombro esta manifestación del amor de Dios y adorar, en silencio, el misterio de la Palabra hecha carne. Porque Dios se hace presente rompiendo todos los paradigmas convencionales, pues una mujer del pueblo fue escogida como madre del Salvador, como padre legal un carpintero y el lugar del nacimiento es un establo en un pueblo desconocido. La presencia de la Palabra Eterna del Padre en medio de nosotros es el comienzo de una nueva creación la existencia humana adquiere un nuevo significado … ¡que queda tocada por la divinidad! En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se encuentran la divinidad y la humanidad, la eternidad y el tiempo. Y así hemos sido transformados en hijos y herederos. Durante este tiempo de Adviento acompañemos a José y María, que se preparan para acoger al Salvador. La Sagrada Familia es la protagonista central de estas celebraciones; debemos vivir este tiempo como una fiesta esencialmente familiar caracterizada por la alegría, la pertenencia a la familia y con sentimientos de acción de gracias por los misterios de amor que compartimos.

Una imagen propia del Adviento es el reclamo de "Iglesia en salida", que se inspira en la Exhortación Apostólica del Papa Francisco "La Alegría el Evangelio". "¿Qué es una Iglesia en salida?" Su Santidad el Papa Francisco lo aclara utilizando cinco verbos: primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar (EG 24). Estos verbos son los cinco caminos que nos propone la Iglesia a lo largo de este tiempo de Adviento que iniciamos. Inicia tu Adviento de este año desde una experiencia de silencio y oración "la alegría de un Dios que se acerca" Vive la Eucaristía dominical en familia y toma tiempo para la lectura de las Sagrada Escritura desde el conocimiento y la profundización de los textos del Antiguo Testamento propios de este tiempo … celebramos con Dios que quieres nacer de nuevo y hacerse presente en nuestras vidas, en nuestras familias, barrios y ciudades.