"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

Día del Maestro

En 1918, se llevó a cabo en México la primera conmemoración del Día el Maestro, por decreto firmado por el presidente Venustiano Carranza. En 1917 dos diputados al Congreso de la Unión, el coronel Benito Ramírez García y el doctor Enrique Viesca Lobatón, promovieron la instauración del día del maestro, presentando ante el Congreso de la Unión una iniciativa para que fuera instituido el Día del Maestro. La iniciativa fue aprobada y un año después se celebró por primera “el día del maestro” en México.

El día Mundial del Maestro, instituido por la UNESCO, se celebra el 5 de octubre. La Conferencia Interamericana de Educación (celebrada en Panamá en 1943) recomendó celebrar el Día Panamericano del Maestro el 11 de septiembre conmemorando el fallecimiento del educador y presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento.

San Juan Bautista de La Salle, fue un sacerdote y pedagogo francés innovador que consagró su vida a formar maestros destinados a la educación de hijos de artesanos y de niños pobres de la época. El 15 de mayo de 1950, fue declarado patrono especial de todos los educadores de la infancia y de la juventud y Patrono universal de los educadores por el papa Pío XII (1876-1958).

JOSÉ VASCONCELOS, oaxaqueño,  es uno de los educadores más destacados de México; fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y por las de Chile, Guatemala y otras naciones latinoamericanas. Fue miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua. Fue llamado el Maestro de América y cada 15 de mayo se entrega el reconocimiento que lleva su nombre, a los educadores destacados del país.

Ser maestro no es un trabajo fácil, es una vocación que exige: paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad para poder educar, formar y orientar. Para lograrlo se necesita de la ayuda de Jesús-Maestro,  de los papás <por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razón ellos son los primeros y principales educadores de sus hijos (Carta de los Derechos de la Familia)> y la de los mismos estudiantes.

El aula no es el único espacio físico que permite al maestro volcar en el alma y en la mente de niños y jóvenes, conocimientos, enseñanzas y valores … todo empieza de rodillas ante la Eucaristía –Pan de vida que sostiene el ser y quehacer del hombre-, de cara al cielo admirando y bebiendo la obra Dios Padre creador de todo y de todos y con la mente y el corazón llenándose de la sapiencia que proviene de Dios Espíritu Santo: ciencia y sabiduría, conocimiento y verdad.

La labor del maestro propicia el desarrollo de las capacidades, habilidades y aptitudes del educando que inciden en la formación del todo ciudadano. El maestro es, ante todo, formador de conciencias, promotor social de valores, actor multifacético, que con su ejemplo invita a la superación personal y a la solidaridad. El maestro lucha contra la ignorancia y aporta elementos que disminuyen el rezago educativo de nuestro siglo XXI.