"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

La Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia nos dicen que los ángeles y arcángeles son criaturas que “está delante de Dios”; mensajeros de Dios y porque están delante de Dios, están cerca de los hombres. Su misión es amar, servir y dar gloria a Dios y cuidar y ayudar a los hombres. Están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando y alabando a Dios. Los nombres de los tres Arcángeles terminen en ‘el’: Dios está inscrito en sus nombres y su naturaleza es la existencia en Él y para Él: Miguel, Gabriel y Rafael.
San Miguel < ¿Quién como Dios?> la Escritura presenta dos tareas 1) defiende la causa de la unicidad de Dios contra la presunción de hacer creer a los hombres que Dios debe desaparecer para que ellos puedan llegar a ser grandes. Al alejarse de Dios el hombre, se priva de su dignidad y se hace insignificante. 2) La otra misión de Miguel es ser protector del Pueblo de Dios (Dn 10,13.21;12,1). Hoy, más que nunca, es necesaria su poderosa protección.
San Gabriel <Dios es fuerte> es el mensajero de la Encarnación de Dios (Lc 1,26-38) por medio suyo, Dios pide a la Virgen su “sí” para llegar a ser la Madre del Redentor. El Señor está incansablemente llamando a la puerta del mundo y de cada corazón. En la comunión con Cristo, estamos asociados a la misión de Gabriel de llevar a los hombres la llamada de Cristo y darles la buena noticia de su presencia.
San Rafael <Dios sana >, es presentado en el libro de Tobías como el Ángel a quien se le confía la misión de curar. Anunciar el Evangelio significa sanar, porque el hombre necesita sobre todo la verdad y el amor de Dios. Es nuestra misión, con Rafael, de curar la ceguera de los corazones con el anuncio de Cristo.

En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad. En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres de aspecto humano y alados. 1)  el profeta Daniel escribe que un “ser que parecía varón” vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). 2) en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que tocan trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; que suben, bajan o vuelan; que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.

Se suelen enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos: serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles.

Que los ángeles son seres puramente espirituales y desprovistos de toda corporeidad es doctrina claramente formulada por el concilio IV de Letrán (1215). Dios «creó de la nada a una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana, y después la humana, compuesta de espíritu y de cuerpo». El Catecismo de la Iglesia Católica precisa que «En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales

Desde el Concilio de Letrán, en el año 1215 y hasta el Concilio Vaticano II, de 1962 se señala su existencia. El Nuevo Catecismo Católico, publicado en 1993, dedica varios puntos a los ángeles, confirmando que se trata de una "verdad de fe" la cual no admite discusión.

Varios papas han hecho referencia directa de los ángeles: Pío XI dijo: “En muchas ocasiones me he visto maravillosamente asistido por mi ángel de la guarda”. Pío XII: “Cada uno, por humilde que sea, tiene ángeles que velan por él. Son gloriosos y purísimos compañeros de camino”. San Juan XXIII decía que cuando tenía una reunión con alguien importante le enviaba a su ángel la noche anterior para preparar el encuentro.
La Biblia indicaría que hay siete arcángeles, aunque se menciona el nombre de sólo tres: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Evangelio según Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobit 12:6, 15). Los nombres de los otros cuatro arcángeles se encuentran en los textos apócrifos, como el Libro de Enoc (que es canónico para la Iglesia Copta), el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. Son mencionados de la siguiente manera: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Jofiel, Shamuel y Zadkiel. 

  1. Miguel “Quién como Dios”
  2. Jophiel “belleza de Dios”
  3. Shamuel “El que ve a Dios” o “El que busca a Dios”
  4. Gabriel “Dios es mi fortaleza “, “la fuerza de Dios”
  5. Uriel “fuego de Dios”
  6. Rafael “Curación de Dios”
  7. Zadquiel “la justicia de Dios”