"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

“MI PAZ LES DOY” lema que acompañará la visita del Papa Francisco a Chile en el 2018.

El viaje del Papa Francisco a Chile, comenzará con su llegada al país el 15 de enero de 2018 a las 20hs. a las 21hs, le realizarán una ceremonia de bienvenida en la Nunciatura Apostólica. El martes 16 de a las 10:30hs, el Santo Padre realizará una misa masiva en el histórico Parque O’Higgins. En el Palacio de La Moneda: se reunirá con autoridades de gobierno, de la sociedad civil y del cuerpo diplomático. Luego tendrá una audiencia privada con la presidenta M. Bachelet. En Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín dirigirá un mensaje al mundo penitenciario. En Catedral Metropolitana de Santiago tendrá lugar su encuentro con sacerdotes, religiosos/as, consagradas/os y seminaristas; y un posterior encuentro con los obispos en la Sacristía de la Catedral. Ira luego al Santuario del Padre Hurtado y allí el Papa Francisco tendrá una visita privada con sus hermanos jesuitas. En el Santuario Nacional de Maipú, en el Templo Votivo tendrá un encuentro con los jóvenes. En la Pontificia Universidad Católica de Chile, mantendrá un encuentro con el mundo de la cultura, de las humanidades y de las ciencias.

El miércoles 17 de enero, el Santo Padre viajará a Temuco, centro-sur del país, Región de la Araucanía, donde a las 10:30hs, habrá otra misa masiva, en el Aeródromo Maquehue, situado en la comuna de Padre Las Casas. El Papa Francisco tendrá un almuerzo con algunos habitantes de la Araucanía en la casa “Madre de la santa Cruz” y regresará a Santiago.

En su último día de gira en el país trasandino, el jueves 18, el Papa Francisco se trasladará hacia el norte, a la Región de Tarapacá, donde a las 11:30hs, será la última misa masiva de su viaje, en el Complejo Deportivo de Playa Lobito, al sur de la ciudad de Iquique. El Sumo Pontífice visitará el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes ubicado en la zona de la Gruta en la península de Cavancha. Almorzará con el séquito papal, en la “Casa de retiros” de dicho santuario, de los Padres Oblatos. A las 16:45hs, el Santo Padre arribará al Aeropuerto Internacional de Iquique, donde se efectuará una ceremonia de despedida, y a las 17:05hs finalmente despegará el avión que llevará al Papa Francisco continuar su gira en Lima, Perú.

Jorge Bergoglio, el Pastor … hoy Su Santidad Francisco - La elección de Bergoglio como Papa desató en Argentina un boom religioso. El reloj de la basílica marcaba las 19:06 del miércoles 13 de marzo de 2013 y bajo la lluvia intensa, la chimenea de bronce de la Capilla Sixtina comenzó a despedir humo blanco. Los miles de peregrinos reunidas agitan paraguas al grito de “¡Viva el papa!”. Suenan las campanas y el bullicio se vuelve ensordecedor, los ciento quince cardenales reunidos en la quinta votación del cónclave acaban de elegir a un nuevo Papa. En la Sala de las Lágrimas, después de realizar el juramento, el pontífice romano electo se prueba las sotanas blancas de distintas tallas que han sido preparadas para la ocasión. Él decide no usar la capa de terciopelo ni la estola papal, no se pone los zapatos rojos de Prada, prefiere llevar sus zapatos de cuero negro con los que ha llegado a Roma pocos días antes. El encortinado blanco de las ventanas del balcón central de la basílica se abre y el bullicio de feligreses ansiosos es lo único que se escucha. Jean-Louis Pierre Tauran, cardenal francés, protodiácono, asoma y saluda con suaves movimientos de cabeza y se acerca al micrófono … la plaza queda en silencio … —Os anuncio una gran alegría: tenemos Papa- y estalla una ovación fervorosa —El elegido es el eminentísimo y reverendísimo señor Jorge Mario, cardenal Bergoglio de la Santa Iglesia Romana— dice en latín el protodiácono Tauran— y ha adoptado como nombre Francisco.

El 11 de febrero de 2013, próximo a cumplir ochenta y seis años, el papa Benedicto XVI había anunciado su renuncia durante la misa realizada en la Santa Sede. Han pasado casi ocho años en el trono de Pedro, con la iglesia sacudida por denuncias de corrupción, luchas de poder y el estallido del Vati Leaks, Joseph Ratzinger adujo que, por su avanzada edad ya no podía ejercer, de forma adecuada, el ministerio petrino e indicó que desde el 1 de marzo la sede quedaría vacante. Habían pasado seiscientos años de historia católica, cuando ciento quince cardenales, de cincuenta países, fueron convocados para la elección del sucesor de un sumo pontífice renunciante.

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, llegó al cónclave de Roma el 27 de febrero. Tenía reservado el pasaje de regreso a su país para el 23 de marzo y en su habitación del arzobispado de Buenos Aires había dejado preparada la homilía que leería el siguiente Jueves Santo y en su agenda figuraba un encuentro con su amigo, el rabino Abraham Skorka. La mañana del 13 de marzo de 2013, en la Plaza de San Pedro, nada hacía suponer que un cardenal de 76 años que había presentado su renuncia al arzobispado de Buenos Aires —por superar el límite de edad fijado en las normas canónicas—, podía ser el elegido para comandar una religión que afrontaba: denuncias de abuso sexual y corrupción, y que en los últimos años perdía aproximadamente diez mil devotos por día.

Cuando la chimenea del tejado del Vaticano comenzó a despedir humo blanco, en un barrio del oeste de la provincia de Buenos Aires, María Elena Bergoglio (hermana del Papa) se sentó junto a su hijo Jorgito a esperar el anuncio de los canales de televisión. María Elena estaba tranquila y dijo: “¿A qué pobre desgraciado le habrá tocado ser papa?”, y encendió un cigarrillo. —Lo único que escuché fue “Jorge Mario”— dice la hermana del papa y me puse a llorar. Desde ese instante vinieron todos los vecinos a saludarme. No pude verlo salir al balcón. Nada. Hubo una comunicación telefónica desde el Vaticano. —¿Quién habla? —preguntó Jorgito, el sobrino del reciente Papa —Yo, Jorge —dijo el Papa —Tíiio. María Elena escuchó el suspiro de su hijo y pegó un salto desde la sala. Le arrebató el teléfono de la mano y, para hablar más tranquila, fue hasta la cocina. —¿Cómo estás? —preguntó ella. —Bien, bien —¿Cómo estás? ¿Cómo estás? —Bien, nena. —Cómo me gustaría abrazarte. —Créeme, como siempre, estamos abrazados, y te tengo muy cerca del corazón. María Elena se quedó unos segundos en silencio. No le salían las palabras. —Mirá, nena: esto se dio así. Y acepté. Quédate tranquila que estoy bien. Te pido por favor que hables con la familia y le digas a todos que les mando un abrazo. No los llamo a cada uno porque somos un familión y fundo las arcas del Vaticano, pero los tengo en el corazón. Recen por mí. María Elena dice: —No me salían las palabras. En lo poco que pude pensar hasta que me llamó era en cómo iba a hacer ahora para poder comunicarme con él. Jamás pasó por mi cabeza que podía llamarme. Porque estábamos lejos pero siempre juntos a pesar de la distancia. Continua María Elena, a veces el Papa me llama y las charlas son más distendidas … De lo de él no hablamos nada. Él actúa y calla. … hablamos como hermanos. Quizás le cuento alguna anécdota … él escucha. Todo lo que es referido a lo suyo escucha y no dice nada. Sólo me hizo un comentario del sufrimiento de la gente y me dijo que no me daba una idea de la cantidad de cartas, llamados y visitas que recibía en el Vaticano.

La elección de Bergoglio como Papa desató en Argentina euforia religiosa. La semana previa y las que siguieron a las pascuas han tenido a las iglesias colmadas de viejos y nuevos fieles escuchando misas desde la calle. El domingo siguiente a la asunción de Bergoglio, los jugadores del equipo de futbol del club San Lorenzo, del cual el nuevo papa es un fervoroso seguidor, usaron una camiseta con su imagen y el nombre Francisco estampado a la altura del pecho. Hasta la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, que había mantenido serias diferencias con Bergoglio cuando era cardenal —Bergoglio se pronunció en contra de la sanción de leyes como la del matrimonio igualitario y desde el gobierno llegaron a nombrarlo “líder de la oposición”—, fue una de las primeras personalidades políticas en confirmar su presencia en la ceremonia de asunción.

Los padres del papa Francisco se conocieron en misa. Se vieron por primera vez una mañana de 1934 en el oratorio salesiano de San Antonio, en Buenos Aires, Argentina, y se casaron al año siguiente. Mario José Francisco Bergoglio, contador, era descendiente de italianos que en 1929 habían llegado a Buenos Aires en barco desde Portacomaro y Regina María Sívori, ama de casa, era hija de una piamontesa y un argentino descendiente de genoveses. Su primogénito fue Jorge Mario que nace el 17 de diciembre de 1936. Lo siguieron Marta, Oscar, Alberto y María Elena. Los hermanos se criaron en un barrio de clase media de Buenos Aires, a la vuelta de la parroquia Santa Francisca Javier Cabrini. Allí creció Jorge entre capillas, basílicas y parroquias … que si no lo encontraban jugando futbol en la placita de la esquina podía estar rezando en alguna iglesia.

Cuando Jorge terminó el colegio primario el padre le sugirió que buscara trabajo. A los 13 años consiguió un empleo haciendo la limpieza en la fábrica de calcetines del barrio. Dos años después, mientras estudiaba en un colegio secundario industrial, comenzó a trabajar en un laboratorio haciendo análisis químicos. “El trabajo fue una de las cosas que mejor me hizo en la vida y, particularmente, en el laboratorio aprendí lo bueno y lo malo de toda tarea humana”, dijo en una entrevista publicada en el libro El Jesuita (Editorial Vergara, 2010). En el laboratorio, tuvo una jefa a la que consideró “extraordinaria”, Esther Balestrino de Careaga, militante del partido comunista, que lo acercó a las primeras lecturas políticas.

Se ha especulado que las razones por las que ha sido elegido Papa a un arzobispo del tercer mundo tienen que ver con la crisis del neoliberalismo en que está sumergida la Iglesia, con su epicentro en Europa, y el avance de los movimientos populares en Latinoamérica, en los cuales el tema central, la pobreza, se está solucionando mediante proyectos políticos, y de esa manera la Iglesia queda marginada de un ámbito fundamental que es la caridad. Tal parece que ahora el Papa Francisco tiene dos tareas fundamentales 1) limpiar el Vaticano de la corrupción a nivel económico y sexual, pedofilia y 2) recuperar la feligresía que en los últimos años ha perdido.

Una semana después de la asunción de Francisco, el cardenal cubano Jaime Ortega reveló, con la autorización del papa, a la revista católica Palabra Nueva, un manuscrito con las palabras claves pronunciadas por Bergoglio durante una de las sesiones del cónclave en que resultó elegido. “La evangelización es la razón de ser de la Iglesia, que está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias”. “Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar, deviene autorreferencial y entonces se enferma”. “Hay dos imágenes de la Iglesia, la evangelizadora que sale de sí […] o la mundana que viven en sí, de sí, para sí”. “El nuevo pontífice debe ser un hombre que, desde la contemplación y adoración de Jesucristo, ayude a la Iglesia a salir de si hacia las periferias existenciales”.

El 21 de septiembre de 1954 Jorge Bergoglio tenía diecisiete años y cursaba el colegio industrial, iba a festejar el día del estudiante y planeaba declararse a su novia. Pero al pasar por la Basílica San José de Flores, a la que siempre iba, sintió el impulso irrefrenable de entrar. Estaba oscuro, y vio pasar en dirección al confesionario a un cura al que nunca antes había visto. “Sentí como si alguien me hubiera agarrado de adentro y me hubiera llevado al confesionario —dijo Bergoglio en una entrevista radial en Buenos Aires—. No sé lo que pasó. Evidentemente le conté mis cosas, me confesé y cuando terminé le pregunté al padre de dónde era, porque no lo conocía. Me dijo: ‘Soy de Corrientes, estoy viviendo en el hogar sacerdotal y vengo a celebrar misa aquí de vez en cuando’. Tenía cáncer y murió al año siguiente”. Aquel día, dijo Bergoglio, sintió que tenía que ser cura, pero mantuvo la decisión en secreto durante cuatro años, hasta que al cumplir 21 le comunicó a su familia que iba a ingresar al seminario. La noticia fue recibida por casi todos con alegría, pero su madre, Regina, que creía que su hijo mayor seguiría la carrera de medicina, se enojó bastante.

Bergoglio viajó al cónclave en avión, en clase turista … una vez elegido papa, en la solemnidad de la Capilla Sixtina y ante ciento catorce cardenales, dijo: “Soy un gran pecador. Confiando en la misericordia y en la paciencia de Dios, en el sufrimiento, acepto”. Eligió llamarse Francisco en honor a San Francisco de Asís por “su sencillez y su dedicación a los pobres”. Se presentó al mundo con una sotana blanca y simple, sin la muceta roja y la cruz pectoral de oro que usaron sus antecesores. En sus primeras palabras públicas dijo: “Hermanos y hermanas, buenas noches. Ustedes saben que mis hermanos cardenales han debido escoger al obispo de Roma. Parece que lo han ido a buscar al fin del mundo”. Y pidió a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que rezaran por él. Desistió de alojarse en el Palacio Apostólico y prefirió quedarse a vivir en la residencia Santa Marta. La prensa de todo el mundo lo presentó como “el papa de la gente”, “el papa humilde”, “el papa de la sonrisa buena”.

Jorge Bergoglio en 1963 fue enviado como profesor a un colegio jesuita de la provincia de Santa Fe, a quinientos kilómetros de Buenos Aires, donde enseñó psicología, arte y literatura. A los treinta y tres años se ordenó como sacerdote e ingresó a la Compañía de Jesús “atraído por su fuerza de avanzada de la Iglesia desarrollada con obediencia y disciplina”. En 1973, fue nombrado Provincial Jesuita en Argentina. A los tres votos religiosos —pobreza, castidad y obediencia—, los jesuitas agregan un cuarto de obediencia especial al Papa y se dice que la labor de los jesuitas no es la de levantar murallas sino la de construir puentes. Y eso es, al parecer, lo que ha intentado hacer Bergoglio desde que fue nombrado Papa.

El Documento de Aparecida es el libro conclusivo que resume lo ocurrido en el encuentro de la Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano desarrollado en 2007 en Aparecida, Brasil, que tuvo a Bergoglio como redactor principal.

*En 1979 Bergoglio fue reemplazado en su cargo de provincial jesuita por el sacerdote Andrés Swinnen, y en 1986 fue enviado a Alemania a terminar su tesis sobre el teólogo Romano Guardini y, de regreso en Argentina, trajo una estampita de una virgen que hasta ese momento era desconocida —Virgen Desatanudos— y que con los años se convertiría en devoción de miles de argentinos. En 1992, el hoy San Juan Pablo II, lo nombró obispo auxiliar de la arquidiócesis.