"Hagamos todo por amor, nada por la fuerza, sino por la fuerza del amor."

San Juan Bautista De La Salle

«Patrono de los educadores cristianos. Excepcional pedagogo que instituyó la enseñanza gratuita preocupándose que padres y alumnos tuviesen a Cristo en el centro de sus vidas. Es el fundador de los Hermanos de La Salle» 

Nace en Francia, 1651. Primogénito en el seno de una familia adinerada. Estudió en el colegio Bons-Enfants, y cuando estaba en edad de elegir, en lugar de optar por la carrera de derecho, como su padre hubiese deseado, determinó ser sacerdote. Su superior expresó: «De La Salle fue un constante observador de la regla. Su conversación fue siempre agradable e irreprochable. Parece que nunca ha ofendido a nadie, ni ha incurrido en censura por parte de nadie».

Sus padres fallecieron y él quedó a cargo de la administración de las propiedades. Lo que le obligó a dejar el seminario. En 1678 recibió el sacramento del orden. Dos años más tarde el grado de doctor en teología y se ocupó de la fundación de una escuela.

Decidió dejar a su familia para convivir con un grupo de docentes y ocuparse de su formación. Repartió su fortuna entre los pobres y comienza a germinar su fundación: el Instituto de Hermanos de las Escuelas Cristianas (Hermanos de la Salle). El eje vertebral era la familiarización con la presencia de Dios en sus vidas, a través de ella se ponía de manifiesto la tutela del Creador hacia cada uno de sus hijos. Con esta práctica, seguida no solo por los alumnos sino también por el profesorado, les inducía a ver el mundo y actuar en el día a día.

Se guiaba con plena confianza en la Providencia: «Debo hacer el trabajo de Dios y si lo peor debe pasar roguemos al Señor por fuerza». Así superó abandonos, destituciones y muchas pruebas.

La idea de Juan Bautista fue instaurar la gratuidad para todos, en la época que lo habitual era la enseñanza individualizada y por eso sorprendía que los alumnos pudieran recibirla todos juntos y a la vez. El santo organizó centros de formación de maestros, escuelas especiales para jóvenes que habían delinquido y a quienes había que reinsertar, escuelas técnicas, otras secundarias para lenguas modernas, ciencias y letras… Todo ello con excelente calidad. Escribió silabarios, catecismos para uso escolar, salterios y obras pedagógicas y espirituales. La «Guía de las Escuelas Cristianas» se considera el mejor texto pedagógico del siglo XVII.